sobre Musa
Musa nace de las ganas de crear que siempre estuvieron presentes en mí; sin saber, probando y equivocándome. Desde chica me gustaba hacer cosas nuevas y crear; pintando, bordando, con cerámica, joyería, un poco de todo, aprendía haciendo.
¿Y por qué Musa? El nombre surgió por «Inspiración», un cuento de Fontanarrosa que leí hace un tiempo en la facu y que me quedó dando vueltas. En el cuento, la musa no aparece como esa figura mágica que llega con una idea brillante y hace que todo suceda. Al contrario, se presenta para darle al personaje un pequeño empujón: le pide que consiga papel, lápices, café, y se ponga a trabajar.
«La inspiración ayuda, pero el resto hay que hacerlo.»
Esa idea me quedó resonando y sentí que tenía mucho que ver con lo que quería hacer con Musa: no ser ese espacio donde alguien aprende a hacer algo «perfecto», sino ese pequeño empujón para animarse a crear. Poner los materiales sobre la mesa, probar, equivocarse, compartir y salir con algo hecho con las propias manos. Pero sobre todo disfrutando de ese momento.

